No es fácil cambiar de casa,
de costumbres, de amigos,
de lunes, de balcón.
Pequeños ritos que nos fueron
haciendo como somos...
Hay cosas que no arrastra el equipaje:
el cielo que levanta una persiana,
el olor a tabaco de un deseo,
los caminos trillados de nuestro corazón.
No es fácil deshacer las maletas un día
en otra lluvia,
cambiar sin más de luna,
de niebla, de periódico, de voces,
de ascensor.
Y salir a una calle que nunca has presentido,
con otros gorriones que ya
no te preguntan, otros gatos
que no saben tu nombre, otros besos
que no te ven venir.
No, no es fácil cambiar ahora de llaves.
¿Y por qué no he de cantar también yo un himno de alabanza,
aunque casi todos los que amé sean ahora igual que la hojarasca
que se arremolina alrededor del viento
y no puedan jactarse ni siquiera de poder arrojar su propia sombra?
Por todo lo perdido, ¿acaso contrariaste mi voluntad de dicha
o volví del revés los pasos que me habías señalado?
Si celebré con llanto mis bodas con la noche, ¿fue por seguir mi vocación de abismo
o porque me cubriste con sábanas de tinieblas cada día?
Para nadie la culpa ni para mí el castigo.
Fue solamente porque cayó una estrella
o porque se precipitaron bajo la luna errónea las mareas.
Es la misma señal, el mismo asombro con que sigo cayendo en la espesura,
aquí, desde tu mano.
¿Y no he de cantar por eso un himno de alabanza?
Yo agradezco estos ojos que se agrandan para ver tu escritura secreta en cada piedra:
esta boca con el sabor de "siempre", "tal vez" y "nunca más";
las manos y la piel donde arrojan su aliento los emisarios de territorios invisibles;
el perfume de la estación que pasa, su ráfaga hechicera ceñida a mi garganta,
y el reclamo insistente del sonido que atruena con el cuerno para las cacerías.
¡Ah sentidos, mis guardianes insomnes,
refugios instantáneos en un mundo improbable y sin fondo, como yo!
Desde lo más profundo de mi estupor y mi deslumbramiento yo te celebro,
cuerpo, suntuoso comensal en esta mesa de dones fugitivos,
a ti, protagonista de paso en cada historia del amor que no muere,
intermediario heroico en todas las batallas de la tierra y el cielo,
tú, mi costado de inevitable realidad,
delator de intemperies y fronteras, siempre bajo un puñal,
entre el relámpago de la tentación y el tajo de la herida.
A pesar de tu corazón irascible, yo te bendigo, mar, bestia obstinada:
en tu acechanza y en tu letanía pasa el relato del diluvio y mi risa infantil,
junto con ese cielo con que sueñas en cada una de tus olas,
en cada balanceo, como yo en el vaivén de mi respiración.
Guárdame en tu memoria como a un guijarro más,
como a un hueso perdido y a estos nombres escritos en la arena,
para velar contigo hasta el último día en el insomnio de la inmensidad.
Gracias te doy, hormiga, modelo de mis viajes en las exploraciones imposibles,
y a la torcaza por la incesante queja que acompañó mis lágrimas y duelos;
agradezco a la hierba la tierna protección para mis pies furtivos
y a ti, brizna en el viento, por todo el imprevisible porvenir;
bendita seas, sombra generosa, sumisa a tanto error y a tantas sombras,
y también tú, mi silla, guardiana infatigable frente a la espera y a la lejanía.
Yo te celebro, ráfaga, lluvia, enredadera,
murmullo enamorado del silencio que habita entre las piedras.
¿O no puedo cantar, amor, la noche de tu ausencia y el filo de tu espada?
¿Quién no lleva en la punta de su arpón una ballena blanca?
Amo la noche y su artificio
ausente la luz diurna
brillantes los faros
soliloquio de semáforos
que guiñan sus tres ojos
y parpadean en la inmensidad nocturna
negra como mar
Amo la noche y su artificio
la noche maquillada
la noche ebria de desconocidos
abrazados a los últimos árboles
como a viudas
suspendidas las certezas del día
suspendidas las rutinas de la vigilia
la noche feroz
de borrachos que pelean por un culo de botella
la noche de mujeres hombres
y de hombres mujeres
embriagados
en soñadora confusión original
confusión de óvulos y deseos
de espermatozoides y sueños imposibles
la noche feroz y sentimental
de emociones intensas y soledades íntimas
la noche argumental como una película antigua
la noche solitaria del gato huérfano
y sin abrigo
la noche que nos elevaba al paraíso
con los brazos en cruz
mientras te amaba
mientras me amabas
y la eternidad acariciaba nuestros cuerpos fundidos
pátina de belleza
derramada sobre la mejilla el libro
el espejo las voces
y la pequeña cicatriz de tu pie
invisible
para los amantes bruscos y desatentos
Amo la noche de los amores sacros
como el vino y el pan
como el cáliz y la hostia
La noche de los amores
que duran toda la vida
la vida de unas horas
la vida de un minuto
soñadores de artificios
que se destruyen
con la luz del día
cuando todo vuelve a la normalidad
es decir
al plástico y a facebook.
sangre en las venas
te digo y me decís
y nuestro pulso, cruel detractor de barbaries que no conocimos, perpetuo carnaval que se nos aparece junto a los ojos
y saber que cada vez falta menos, que nuestra época todavía no ha comenzado, y que inventaremos historias hermosas con finales tristes en alguna habitación vacía, que nos tendrá como únicos habitantes y quizás nos encontremos una noche de lluvia, y contemplaremos, seremos los testigos de esto que no me animo a definir como historia, libro o mandala, nuestra hermosa y maldita cárcel kármica que supimos conseguir
no le hagás caso a mi voz, vos sos la verdadera voz, la palabra, el designio, yo soy el dibujo, la imagen vista desde lejos, ese que se te acercará, te devolverá tu corazón de cristal después de tanto tiempo, y te abrazará, te besará y te invitará a nadar contra la corriente a su lado para siempre
el milagro de los colores tu pelo, mitad hermosa cara para ser dibujada voy a desterrarte infinitamente de tu cárcel, vos no estás hecha para seguir formando parte de colecciones,
de listas aleatorias y humanas
estamos rompiendo las leyes de la identidad convencional,
estamos destrozando las imaginarias barreras de espacio y tiempo,
nunca creímos en las distancias ni en los mares premonitores
aunque sé que aún existe un miedo,
sé que la entrega tendrá que ser absoluta,
o no servirá para nada que hayamos engañado a los relojes
perfecta musa para este pintor de muñecos desnudos
cuando nos veamos de nuevo detendremos los relojes,
y permaneceremos eternamente en ese primer día,
nuestro libro nunca dejará de comenzar,
nos sorprenderá con las metáforas de las que formaremos parte,
la penúltima canción continuará sonando
vamos a enterrar a nuestros yo equívocos
quiero equivocarme de nuevas maneras a tu lado
poeta maldita,
dama asesina,
princesa vampira,
mujer, mujer-pez,
ojos de gata,
Maga,
mi error más hermoso
o mi hermosura más errónea
preparemos las alas,
vas a ver que los peces pueden volar
sé que lo sabés, se nota en tus naturalidades, en la forma de caminar,
en la manera de alzar la vista irónicamente, la mayoría confunde ese gesto con ingenuidad, yo lo entiendo, yo soy la Maga, la no-Maga, la coraza, el cigarrillo en lugar de la metáfora,
Entornaré tus ojos si prometes soñarme. Compréndeme, no es fácil velar por alguien siempre: a veces necesito saber que tienes miedo. Cuando sepas hablar, dame mi nombre; diciéndome papá habrás hecho bastante. En invierno no abrigues demasiado tu cuerpo de princesa, más útil y más noble es irse acostumbrando a resistir. Acepta golosinas de los desconocidos (no está el mundo como para negarse) pero apréndete esto en cuanto puedas: más frecuente es lo amargo, que te ignoren, y no los caramelos.
Te enseñaré a leer fuera del aula y llegada la hora quiero que escribas «mar» sobre los azulejos del pasillo.
Cuando cruces por fin la calle sola
sabrás que el riesgo y la velocidad perseguirán tus días para siempre. No creas que en el fondo no soy un optimista: de lo contrario tú no estarías ahí cuidando que te cuide como debo. Como ves, desconfío de quienes no veneran el asombro de estar aquí, ahora. Existe la alegría, pero duele; tendrás que conseguirla. Y cuando la consigas tendrás miedo.
En esta luz tan breve de sonrisa honesta y corazón enorme en su fuerza, estos sabios versos que llevaré conmigo en el trayecto, y me acompañarán (pareciera que siempre).
ANUNCIO POR PALABRAS
Este es un año de cansancio. Verdaderamente es un año muy viejo.
A. Gamoneda
SE NECESITA un ser que quiera compartir
lo poco que tenemos de lo mucho
que aún queda.
[No han de importar sus años, su condición social, su domicilio... Pero es urgente. Alguien que entienda todavía por qué se van los pájaros otoño arriba, a qué ha venido el hombre, a qué flor pertenece el color de los sueños, en qué mes se desbordan las razas infelices, con qué uvas se pisa la esperanza, con qué refrán se cura la maldición de estar siempre tan tristes. SE REQUIERE que sepa manejar el idioma de las cosas sencillas y calcular el radio de los besos y valorar los rostros que carecen de marca y escribir en presente las ilusiones muertas y entender la estructura de los gestos. PREFERENTEMENTE niño-hombre-mujer-adolescente, de la piel que se quiera, con los ojos redondos como un significado,
con la voz siempre en fuga como las libertades y las manos abiertas como diez intenciones. Pero un ser, ante todo, que jamás haya visto un chubasco de sangre, que no haya puesto nunca una trampa en la vida, que haya bebido a veces un mar de malos tragos y a veces con la rabia haya comido tierra. Es también requisito presentarse a deshora con el inmenso encanto de lo que no se espera, con la sonrisa fresca como un chorro del alma y el eterno secreto porque uno se enamora. Alquien que prometiera que es preciso muy poco para ser muy feliz a toda costa].
Pero es urgente.
Aurelio González Ovies - Esta luz tan breve.
En busca de lo que permanece en esta tan breve luz...
Ven. Ven. Así. Te beso. Te arranco. Te arrebato. Te compruebo en lo oscuro, ardiente oscuridad, abierta, negra, oculta derramada golondrina,
oh tan azul, de negra, palpitante. Oh así, así, ansiados, blandos labios undosos, piel de rosa o corales delicados, tan finos. Así, así, absorbidos, más y más, succionados. Así, por todo el tiempo. Muy de allá, de lo hondo, dulces ungüentos desprendidos, amados, bebidos con frenesí, amor hasta desesperados. Mi único, mi solo, solitario alimento, mi húmedo, lloviznado en mi boca, resbalado en mi ser. Amor. Mi amor. Ay, ay. Me dueles. Me lastimas. Ráspame, límame, jadéame tú a mí, comienza y recomienza, con dientes y garganta, muriendo, agonizando, nuevamente volviendo. falleciendo otra vez, así por siempre, para siempre, en lo oscuro, quemante oscuridad, uncida noche, amor, sin morir y muriendo, amor, amor, amor, eternamente.