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lunes, 7 de mayo de 2012

Mirame en la luz de un universo sin mundos

Vuelve a llenar mi alma con tus brazos... 

(Dedicado especialmente a C. A.)


Ser trémula
ser viento
en tus brazos
quiero.





Paysage, tes bras...
Paisaje, tus brazos...

viernes, 10 de febrero de 2012

Debajo de la flor está la niña: flor nacida antes que el tiempo

Debajo de la flor está la niña;
debajo de los vientos insensible.
La soledad ya no le pone velos
ni la luna le asombra las pupilas.
Debajo de la flor, más pequeña que nunca,
en su frente pasean firmamentos perdidos.

 
Polvo de mieles en su danza trunca,
volando en los semblantes de los niños.
Ya no la moja el labio de la lluvia
ni el sol la quema con sus ebrios filos.
Anda sobre palabras de seda, silenciosa,
de miedo al roce de nombrarse viva.
Debajo de la flor, mi canto de agua
le va a mojar su tallo de ternura.
Niña sin danza que danzando sigue
en la tierra o el aire, sobre muertos y vivos.

Juvenal Ortiz, Debajo de la flor

lunes, 31 de octubre de 2011

No es fácil (de pronto un día en otra lluvia)

No es fácil cambiar de casa,
de costumbres, de amigos,
de lunes, de balcón.
Pequeños ritos que nos fueron
haciendo como somos...
Hay cosas que no arrastra el equipaje:
el cielo que levanta una persiana,
el olor a tabaco de un deseo,
los caminos trillados de nuestro corazón.
No es fácil deshacer las maletas un día
en otra lluvia,
cambiar sin más de luna,
de niebla, de periódico, de voces,
de ascensor.
Y salir a una calle que nunca has presentido,
con otros gorriones que ya
no te preguntan, otros gatos
que no saben tu nombre, otros besos
que no te ven venir.
No, no es fácil cambiar ahora de llaves.














Y mucho menos fácil,
ya sabes,
cambiar de amor.

Ángeles Mora

Richard Clayderman
A comme amour

miércoles, 26 de octubre de 2011

El paraíso posible, Le paradis possible

Himno de alabanza

¿Y por qué no he de cantar también yo un himno de alabanza,
aunque casi todos los que amé sean ahora igual que la hojarasca
que se arremolina alrededor del viento
y no puedan jactarse ni siquiera de poder arrojar su propia sombra?
 

Por todo lo perdido, ¿acaso contrariaste mi voluntad de dicha
o volví del revés los pasos que me habías señalado?
Si celebré con llanto mis bodas con la noche, ¿fue por seguir mi vocación de abismo
o porque me cubriste con sábanas de tinieblas cada día?
Para nadie la culpa ni para mí el castigo.


Fue solamente porque cayó una estrella
o porque se precipitaron bajo la luna errónea las mareas.
Es la misma señal, el mismo asombro con que sigo cayendo en la espesura,
aquí, desde tu mano.




¿Y no he de cantar por eso un himno de alabanza?
Yo agradezco estos ojos que se agrandan para ver tu escritura secreta en cada piedra:
esta boca con el sabor de "siempre", "tal vez" y "nunca más";
las manos y la piel donde arrojan su aliento los emisarios de territorios invisibles;
el perfume de la estación que pasa, su ráfaga hechicera ceñida a mi garganta,
y el reclamo insistente del sonido que atruena con el cuerno para las cacerías.


¡Ah sentidos, mis guardianes insomnes,
refugios instantáneos en un mundo improbable y sin fondo, como yo!


Desde lo más profundo de mi estupor y mi deslumbramiento yo te celebro,
cuerpo, suntuoso comensal en esta mesa de dones fugitivos,
a ti, protagonista de paso en cada historia del amor que no muere,
intermediario heroico en todas las batallas de la tierra y el cielo,
tú, mi costado de inevitable realidad,
delator de intemperies y fronteras, siempre bajo un puñal,
entre el relámpago de la tentación y el tajo de la herida.



A pesar de tu corazón irascible, yo te bendigo, mar, bestia obstinada:
en tu acechanza y en tu letanía pasa el relato del diluvio y mi risa infantil,
junto con ese cielo con que sueñas en cada una de tus olas,
en cada balanceo, como yo en el vaivén de mi respiración.


Guárdame en tu memoria como a un guijarro más,
como a un hueso perdido y a estos nombres escritos en la arena,
para velar contigo hasta el último día en el insomnio de la inmensidad.


Gracias te doy, hormiga, modelo de mis viajes en las exploraciones imposibles,
y a la torcaza por la incesante queja que acompañó mis lágrimas y duelos;
agradezco a la hierba la tierna protección para mis pies furtivos
y a ti, brizna en el viento, por todo el imprevisible porvenir;
bendita seas, sombra generosa, sumisa a tanto error y a tantas sombras,
y también tú, mi silla, guardiana infatigable frente a la espera y a la lejanía.


Yo te celebro, ráfaga, lluvia, enredadera,
murmullo enamorado del silencio que habita entre las piedras.


¿O no puedo cantar, amor, la noche de tu ausencia y el filo de tu espada?
¿Quién no lleva en la punta de su arpón una ballena blanca?

Olga Orozco, Toay, 1920 - Buenos Aires, 1999



martes, 18 de octubre de 2011

Amor miedo muerte, miedo muerte amor, muerte amor miedo, poema de Alejandra Pizarnik y video, Árbol de Diana, imágenes de Brooke Shaden


dice que no sabe del miedo de la muerte del amor

 dice que tiene miedo de la muerte del amor

 
 dice que el amor es muerte es miedo

dice que la muerte es miedo es amor




dice que no sabe









Alejandra Pizarnik (Argentina 1936-1972)
Árbol de Diana
e imágenes de Brooke Shaden.



Micro sobre Árbol de Diana
de Alejandra Pizarnik




La maravilla 
o existir

sábado, 15 de octubre de 2011

La palabra sembrada

De vez en cuando un nudo en las cuerdas vocales
Restos de un misil en las entrañas de los ojos
Coserse las heridas con un hilo tristísimo.
Fijar la mirada en el retrovisor del pasado
y quedar con la boca mordida por un perro
con cicatrices donde nadie hubiera imaginado pozos.
Si pudiera dejarme sobre la mesa
como dejo una llave,
enterrarme en la tierra de las plantas.


Si pudiera llamarme Juan
pero hay demasiados Juan
Uno que pide limosna, otro que pone la mesa,
otro que va a la guerra a lustrarse las heridas
o apoya su oído en la pared para sentir la música.
Si pudiera bañarme con la ropa puesta.
Arrancar la sangre eficazmente edificada.
De vez en cuando vivo en este castillo de arena
me revuelco en las extremidades de los días,
o caigo con un solo hueso hundido
o calco tu mano deshecha en la mía.
Si pudiera levantar el error como levanto una piedra,
llevar la piedra y el error hasta el río,
aunque no hay río en el desierto, que nada ha leído
de la piedra y este error.
Abrirme por la espalda y rellenarme yo sola,
De pura loca ausente, de pura muerta perdida.
De vez en cuando la viga en el ojo.
Esto de quebrarse al ras como una uña al borde de la carne.
Esta es la culpa que todos miran y hablan de cerca
pero están lejos,
del otro lado del río y de lo trágico.
Si pudiera huir de a pedazos,
pero no soy una muñeca de trapo mordida por un perro
aunque sí me duelen las costuras con hilo tristísimo
y llevo la culpa que todos miran
aunque no pueda dejarla como dejo una llave.

Tampoco me llamo  Juan,
pero a gritos lustro las heridas de guerra
y llevo un misil,
donde nadie hubiera imaginado pozos.

Laura García del Castaño
(Córdoba, Argentina, 1979)
de La palabra sembrada, 2011


Horacio Ferrer y Astor Piazzolla (Tango)
Preludio para el año 3001

martes, 4 de octubre de 2011

Nuit plus douce que le jour

Amo la noche y su artificio
ausente la luz diurna
brillantes los faros
soliloquio de semáforos
que guiñan sus tres ojos
y parpadean en la inmensidad nocturna
negra como mar
Amo la noche y su artificio
la noche maquillada
la noche ebria de desconocidos
abrazados a los últimos árboles
como a viudas
suspendidas las certezas del día
suspendidas las rutinas de la vigilia


la noche feroz
de borrachos que pelean por un culo de botella
la noche de mujeres hombres
y de hombres mujeres
embriagados
en soñadora confusión original
confusión de óvulos y deseos
de espermatozoides y sueños imposibles

la noche feroz y sentimental
de emociones intensas y soledades íntimas
la noche argumental como una película antigua
la noche solitaria del gato huérfano
y sin abrigo

la noche que nos elevaba al paraíso
con los brazos en cruz
mientras te amaba
mientras me amabas
y la eternidad acariciaba nuestros cuerpos fundidos
pátina de belleza
derramada sobre la mejilla el libro
el espejo las voces
y la pequeña cicatriz de tu pie
invisible
para los amantes bruscos y desatentos

Amo la noche de los amores sacros
como el vino y el pan
como el cáliz y la hostia




La noche de los amores
que duran toda la vida
la vida de unas horas
la vida de un minuto

soñadores de artificios
que se destruyen
con la luz del día

cuando todo vuelve a la normalidad
es decir
al plástico y a facebook.

Cristina Peri Rossi

Brenna - Don´t explain

martes, 16 de agosto de 2011

Les oiseaux sans voix, los pájaros sin voz, chica-pájaro, Cortázar, la Maga, Rayuela

sangre en las venas
te digo y me decís
y nuestro pulso, cruel detractor de barbaries que no conocimos, perpetuo carnaval que se nos aparece junto a los ojos

y saber que cada vez falta menos, que nuestra época todavía no ha comenzado, y que inventaremos historias hermosas con finales tristes en alguna habitación vacía, que nos tendrá como únicos habitantes y quizás nos encontremos una noche de lluvia, y contemplaremos, seremos los testigos de esto que no me animo a definir como historia, libro o mandala, nuestra hermosa y maldita cárcel kármica que supimos conseguir

no le hagás caso a mi voz, vos sos la verdadera voz, la palabra, el designio, yo soy el dibujo, la imagen vista desde lejos, ese que se te acercará, te devolverá tu corazón de cristal después de tanto tiempo, y te abrazará, te besará y te invitará a nadar contra la corriente a su lado para siempre
 


el milagro de los colores
tu pelo, mitad
hermosa cara para ser dibujada
voy a desterrarte infinitamente de tu cárcel,
vos no estás hecha para seguir formando parte de colecciones, 
de listas aleatorias y humanas

estamos rompiendo las leyes de la identidad convencional, 
estamos destrozando las imaginarias barreras de espacio y tiempo, 
nunca creímos en las distancias ni en los mares premonitores 
aunque sé que aún existe un miedo, 
sé que la entrega tendrá que ser absoluta, 
o no servirá para nada que hayamos engañado a los relojes

perfecta musa para este pintor de muñecos desnudos
cuando nos veamos de nuevo detendremos los relojes, 
y permaneceremos eternamente en ese primer día, 
nuestro libro nunca dejará de comenzar, 
nos sorprenderá con las metáforas de las que formaremos parte, 
la penúltima canción continuará sonando

vamos a enterrar a nuestros yo equívocos
quiero equivocarme de nuevas maneras a tu lado

poeta maldita,
dama asesina,
princesa vampira,
mujer, mujer-pez,
ojos de gata,
Maga,
mi error más hermoso
o mi hermosura más errónea
preparemos las alas,

vas a ver que los peces pueden volar
sé que lo sabés, se nota en tus naturalidades, en la forma de caminar, 
en la manera de alzar la vista irónicamente, la mayoría confunde ese gesto con ingenuidad, yo lo entiendo, yo soy la Maga, la no-Maga, la coraza, el cigarrillo en lugar de la metáfora, 

el deseo de dejar de existir, 

el deseo de empezar a existir

Julio Cortázar
Capítulo 54 - Rayuela

 Bird Girl
(Chica-pájaro)




Bird girls can fly!


¡Las chicas-pájaro pueden volar!

miércoles, 27 de julio de 2011

Palabras a una hija que no tengo

Entornaré tus ojos si prometes soñarme.
Compréndeme, no es fácil velar por alguien siempre:
a veces necesito saber que tienes miedo.
Cuando sepas hablar, dame mi nombre;
diciéndome papá habrás hecho bastante.

En invierno no abrigues demasiado
tu cuerpo de princesa, más útil y más noble
es irse acostumbrando a resistir.
Acepta golosinas de los desconocidos
(no está el mundo como para negarse)
pero apréndete esto en cuanto puedas:
más frecuente es lo amargo, que te ignoren,
y no los caramelos.



Te enseñaré a leer fuera del aula
y llegada la hora quiero que escribas «mar»
sobre los azulejos del pasillo.




Cuando cruces por fin la calle sola
sabrás que el riesgo y la velocidad
perseguirán tus días para siempre.
No creas que en el fondo no soy un optimista:
de lo contrario tú no estarías ahí
cuidando que te cuide como debo.
Como ves, desconfío
de quienes no veneran el asombro
de estar aquí, ahora.
Existe la alegría, pero duele;
tendrás que conseguirla.
Y cuando la consigas tendrás miedo. 
 Andrés Neuman
(Palabras a una hija que no tengo)
   
Natasha St-Pier
1, 2, 3



Un, deux, trois
Ferme les yeux, ouvre les bras
Uno, dos, tres
Cierra los ojos, abre los brazos

lunes, 25 de julio de 2011

La ceremonia del re-encuentro


Sé buena deja el cuerpo 

bajo la luz
  
 

ábrelo.
 

Miguel Ángel Bustos 


Patricia Kaas 
Entre dans la lumière



Con el sabor del tiempo más hermoso
y el nombre de un verano deslumbrante. 

martes, 19 de julio de 2011

Esta luz tan breve

En esta luz tan breve de sonrisa honesta y corazón enorme en su fuerza, estos sabios versos que llevaré conmigo en el trayecto, y me acompañarán (pareciera que siempre).

ANUNCIO POR PALABRAS

Este es un año de cansancio. Verdaderamente es un año muy viejo.

A. Gamoneda


SE NECESITA un ser
que quiera compartir 
lo poco que tenemos
de lo mucho 
que aún queda.



[No han de importar sus años, su condición social, su domicilio...
Pero es urgente.
Alguien que entienda todavía por qué se van los pájaros
otoño arriba,
a qué ha venido el hombre,
a qué flor pertenece el color de los sueños,
en qué mes se desbordan las razas infelices,
con qué uvas se pisa la esperanza,
con qué refrán se cura la maldición de estar siempre
tan tristes.
SE REQUIERE que sepa manejar el idioma de las cosas sencillas
y calcular el radio de los besos
y valorar los rostros que carecen de marca
y escribir en presente las ilusiones muertas
y entender la estructura de los gestos.
PREFERENTEMENTE niño-hombre-mujer-adolescente,
de la piel que se quiera,
con los ojos redondos como un significado,

con la voz siempre en fuga como las libertades
y las manos abiertas como diez intenciones.
Pero un ser, ante todo,
que jamás haya visto un chubasco de sangre,
que no haya puesto nunca una trampa en la vida,
que haya bebido a veces un mar de malos tragos
y a veces con la rabia haya comido tierra.
Es también requisito presentarse a deshora
con el inmenso encanto de lo que no se espera,
con la sonrisa fresca como un chorro del alma
y el eterno secreto porque uno se enamora.
Alquien que prometiera
que es preciso muy poco para ser muy feliz
a toda costa].
 
Pero es urgente.

Aurelio González Ovies - Esta luz tan breve

En busca de lo que permanece en esta tan breve luz...

domingo, 17 de julio de 2011

Literatura Francesa: Mis flores del mal, Mes fleurs du mal, Charles Baudelaire y Sarah Brightman

MES FLEURS DU MAL

*
MIS FLORES DEL MAL


Chaque fleur s´évapore ainsi qu´on encensoir...
 
Todas las flores se evaporan como el incienso...

*
Charles Baudelaire

 

*
 
 

Sarah Brightman
Fleurs du Mal

viernes, 15 de julio de 2011

Como la luna en el agua, derramada

 
Auguste Rodin


Ven. Ven.
Así. Te beso.
Te arranco. Te arrebato.
Te compruebo en lo oscuro, ardiente oscuridad,
abierta, negra, oculta derramada golondrina, 



oh tan azul, de negra, palpitante.
Oh así, así, ansiados, blandos labios undosos,
piel de rosa o corales delicados, tan finos.
Así, así, absorbidos, más y más, succionados.
Así, por todo el tiempo.
Muy de allá, de lo hondo,
dulces ungüentos desprendidos,
amados, bebidos con frenesí, amor hasta desesperados.
Mi único, mi solo, solitario alimento,
mi húmedo, lloviznado en mi boca,
resbalado en mi ser.
Amor. Mi amor.
Ay, ay.
Me dueles. Me lastimas.
Ráspame, límame, jadéame tú a mí,
comienza y recomienza, con dientes y garganta,
muriendo, agonizando, nuevamente volviendo.
falleciendo otra vez, así por siempre,
para siempre, en lo oscuro,
quemante oscuridad, uncida noche,
amor, sin morir y muriendo, amor, amor, amor, eternamente.

Rafael Alberti



Maureen Fleming

        * 

Traslúcida



Amor, sin morir y muriendo, amor, eternamente.

A un año del Matrimonio Igualitario en Argentina, Igualdad ante la ley


Y todo se pobló 
de carne y de banderas.

Pedro Salinas



15 de julio de 2010 - 15 de julio de 2011 -Argentina


domingo, 29 de mayo de 2011

¿Bailaremos, amor? - Especial literatura argentina y música francesa

La libertad. ¡Bailemos!
La liberté. Dansons !
...¿Te acordás? ¿Bailar, amor? El mar, la mar, y los marinos saben. 
–Bailar, amor. (...)
¿Así? No sé. Soy tieso como un faro, mis pies
de acantilado sólo han bordeado abismos, no saben de las olas
más que un secreto ávido quebrado en la rompiente, una vez, otra vez.
Así, amor. ¿No ves? Somos rompiente. Los brazos se aferran como algas
a las rocas, las caderas se topan, el viejo matrimonio
del agua y de la tierra.
 La luna dibuja su alta alianza. Yo soy ese secreto.
 Zarpemos.
No puedo, amor. El mar, la mar, la danza, son siempre imprevisibles
y estos primeros pasos son las mismas mentiras
que cantaba mi casa, caracol de la orilla:
partidas y retornos eternos de las olas
veranos y bandadas y estribillos y madre
procurando, afanosa, paralizar la espera.
Y mi padre volvía siempre imprevistamente. Ya no podré seguir.
Podés, amor. ¿No ves? Ya es alta mar ahora, el corazón del mundo
es quien ritma los cuerpos, y las constelaciones
y aun la costa, a lo lejos, se uniforma y se curva
y su abrazo es de olvido, maternal, y de niebla.
Ya desapareció. Cayeron ya los muros, como ropas, o redes
que levaran desnuda la verdad abisal:
tu casa me amó, amor, como lo amó a tu padre. Vos me abriste,
entré. La libertad. Bailemos. No volverás allí.
Dejame hundirme.
 El viento anuncia tempestad.
Hundámonos.
 Amélie-les-crayons
Le linge de nos mères

No puedo, amor, le temo a mi reflejo: es la primera vez.
Mi rincón era oscuro, los ojos de mujeres
tan sólo devolvían su propia soledad.
Siempre quise un espejo, pero nunca llegaba varón que me mostrase
más que un rostro mudo y ambiguo como el mar, que yo amaba
como a cumbre de iceberg. No hay recuerdo del cuerpo en que pueda confiar:
Podés, amor. ¿No ves cómo, al hundirnos
amarrados, girando, un barreno que apunta el centro de la tierra
toco manos y anémonas y muslos y delfines
y pecho y mantarrayas y labios y corales
y pulpos y pelos y nalgas y anguilas
y el deseo madura como perla en la concha?
Al surcarte, te beso como el agua al cadáver
del bello marinero al que algas avarientas
amarran aún al vientre galeón
hundido. ¿Quién te talló a la imagen
de su pasión, su delirio? Hemos tocado fondo. Vamos
más lejos en la noche, en la danza,
en el paso final...
Leopoldo Brizuela 
La Plata, Argentina, 1963 
Bailaremos los cuerpos y el pasado y la infancia,
y no temerás tu desnudo reflejo espejándose en mí.
(Pour toi !)
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