La revista Nadja, Lo inquietante en la cultura
invita a una nueva reunión del Seminario anual, Amor fatuum,
que se llevará a cabo en el Auditorio Rodolfo Shcoler de la Librería Homo
Sapiens, Sarmiento 829 Altos de la ciudad de Rosario. La Librería Homo Sapiens
además es co-organizadora de los encuentros.
En este encuentro, se analizarán
algunos aspectos que configuran poéticamente este amor trágico de Medea en la
pieza de Eurípides, a los fines de indagar si esta tragedia puede considerarse,
como han hecho algunos estudiosos, como una tragedia erótica. Para ello, se tomarán como ejes los dos componentes del “amor” en la antigua Grecia: éros y
philía.
Los interesados deberán inscribirse con
anticipación por e-mail a esta dirección de correo electrónico: ricardobianchi@gmail.com
La
música, la luz de la luna y los sueños son mis armas mágicas. Mas por
música no debe entenderse sólo aquella que se toca, sino tambien aquella
que queda eternamente por tocar. Y por luz de luna no debe suponerse
que habla sólo de lo que viene de la luna y torna los árboles en grandes
perfiles.
Hay otra luz de luna que ni el propio sol excluye, y
oscurece en pleno día lo que las cosas fingen ser. Sólo los sueños son
siempre lo que son.
La naissance de Vénus . 1879
Es el lado de nosotros en que nacemos y donde somos siempre naturales y nuestros.
Fernando Pessoa
La música siempre me acompaña y me hace volar, con ella renazco, con ella soy siempre mía.
En esta oportunidad, pondré un concierto completo de una cantante francófona muy especial, con su voz, sus interpretaciones y su sensibilidad indiscutiblemente maravillosas.
Voilà, on l´écoute...
La escuchamos...
Lara Fabian, Concert pour Lebanon, Live, 14-02-2012
"Resulta imposible la comprensión real de la belleza
si no gira la atención en torno a un motivo central"
Con estas palabras Kakuzo Okakura condensa una idea maravillosa acerca de la belleza:
Recordemos o no, todo aspecto de la belleza que apreciemos tiene una semilla, un primer instante en que algo nos pareció simplemente hermoso, sin conceptos, sin comparaciones, un cuadro favorito, una sonrisa cómplice, un antojo completamente satisfecho, el descubrimiento de un perfume.
Es a partir de este primer despertar que juzgamos todo lo bello en esa dimensión, no necesariamente es la primera vez que experimentamos algo, es la primera vez que nos parece genial o terrible (porque la belleza y su ausencia enseñan lo mismo) la primera vez que nos mueve, ese ejemplo se convierte en el motivo central de nuestra escala, los siguientes ojos se compararán con aquellos, un aroma nuevo nos llevará al perfume primero.
Una vez pintado este primer trazo en la hoja de papel, se comienza el mapa histórico de esa belleza/detalle particular, donde las siguientes líneas girarán en torno a él y lo complementarán.
Gran parte de esas semillas están olvidadas en algún rincón de nuestra infancia, la primera vez que comimos chocolate, el reflejo de un vitral en la pared, tenemos ese bagaje de cosas que nos gustan y no sabemos por qué.
Una de las últimas cosas que aprendí (aprehendí) fue a disfrutar de lo in-concluso, no cualquier cosa, de las historias inconclusas, saber que la siguiente vez que nos veamos algo pasará, un silencio, una risa, una noticia.
Así entiendo qué relaciones están vivas, cuando sé que tenemos algo más que hacer, no quiero la tranquilidad de haber dicho todo lo que debería, quiero deudas, anhelos, me arriesgo a la muerte sin confesión, lo sé, pero mis semanas se llenan de conversaciones con esos afectos que están desperdigados por el mundo.
Nada ni nadie nos cruza ni nos encuentra por casualidad en la vida.
La verdadera belleza solamente llega a descubrirla aquel que mentalmente completa lo incompleto.
Si alguien le hubiera preguntado, al despertar horas después, que quién era o que dónde se encontraba, no habría sabido qué contestar; por un lado, se sentía distinto, un hombre nuevo; por otro, parecía que todo a su alrededor también se había transformado. Estaba seguro de que, si Sabela no hubiera estado en la cama con él, habría creído que todo había sido un sueño, pero el caso es que ella se encontraba allí, durmiendo a su lado.
Si se acercaba un poco, podía oirla respirar. De todas formas, le tocó un hombro para certificar que era de carne y hueso. Bendita carne y bendito hueso y, sobre todo, bendita piel. En ese hombro y en ese cuello, veía él toda la grandeza de Dios. Su verdadero cielo en la tierra. Qué lejos quedaba ahora todo lo que no fuera esa pequeña cámara cerca del río; qué remotas, sus preocupaciones de las últimas semanas; qué ajeno todo, excepto Sabela.
Luis G. Jambrina, El manuscrito de piedra
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El amor nos transforma, es cierto, nos hace diferentes personas. Nos ayuda a sobrellevar las preocupaciones y los problemas cotidianos. Dentro de la cama, como si fuera un caparazón, uno se puede aislar de todo y de todos, en los brazos del ser amado se piensa que se está a salvo de todo, que nada malo nos puede suceder así.
Me parece fabuloso este fragmento de la novela. El despertar tras una noche de amor inusual, esa incertidumbre de no saber dónde estás ni qué ha pasado, pensando que quizás fue todo un sueño.
Hasta observar la evidencia, el ser amado tras esa piel, única y diferente de una persona a otra. Su tacto, su aroma... como el de los pétalos de una rosa que recién ha brotado.
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Bendita carne y bendito hueso y, sobre todo, bendita piel. En ese hombro y en ese cuello, veía él toda la grandeza de Dios. Su verdadero cielo en la tierra.
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Esperando a los Reyes Magos...
¡Que el fin del mundo nos encuentre bailando con los brazos amados!
En Occidente, el más poderoso aliado de la belleza fue siempre la luz; en la estética tradicional japonesa lo esencial está en captar el enigma de la sombra. Lo bello no es una sustancia en sí, sino un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de las diferentes sustancias que va formando el juego sutil de las modulaciones de la sombra.
Lo mismo que una piedra fosforescente en la oscuridad pierde toda su fascinante sensación de joya preciosa si fuera expuesta a plena luz, la belleza pierde toda su existencia si se suprimen los efectos de la sombra.
(El elogio de la sombra, Junichiro Tanizaki)
El silencio antes de Bach
"No se ha de adornar el alma con la belleza del cuerpo, sino al contrario, el cuerpo con la del alma".
Extracto de las palabras Sobre la canción de amor que NICK CAVE dijo el 25 de septiembre de 1999 en Viena acerca del modo en que el tema amoroso adquiere, cuando se lo transforma en canción, un estatuto religioso.
Tomados de la revista "Diario de Poesía", Junio a Octubre del 2009, N°78, traducción de Jaime Arrambide, Buenos Aires-Rosario.
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"Si bien la canción de amor toma muchas formas -canciones de exultación y alabanza, canciones de rabia y desesperación, canciones eróticas, canciones de pérdida y abandono-, todas están dirigidas a Dios, pues la canción de amor habita en el atormentado reino de la nostalgia.
Es como un aullido en el vacío, un pedido de Amor y de solaz, y está viva en los labios del niño que pide por su madre. Es la canción del amante que pide por su amada, el desvarío del suplicante lunático que implora a su Dios. Es el grito de alguien encadenado a la tierra, a las banalidades mundanas, que ansía volar, volar hacia la imaginación, la inspiración y la divinidad. Pues la canción de amor es la luz de Dios que se abre paso desde lo más profundo y estalla en nuestras heridas.
Marc Chagall
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El "Cantar de los Cantares", quizás el mejor poema de amor jamás escrito, tuvo un impacto decisivo en mí. Su naturaleza abiertamente erótica, el viaje metafísico por el cuerpo de los amantes -los senos comparados con racimos de uvas y jóvenes venados, el cabello y los dientes comparados con rebaños de cabras y ovejas, piernas como columnas de mármol, el ombligo como copa, el vientre como una parva de trigo-, y su asombroso imaginario, nos disparan al mundo de la pura imaginación. Aunque los amantes están físicamente separados -Salomón queda excluido del jardín donde canta su amada-, la salvaje y obsesiva proyección de uno de los amantes sobre el otro los funde en un mismo ser, construidos con una serie de metáforas de arrebato amoroso".
Marc Chagall
La imagen del Jardín en el Cantar de los cantares es especialmente relevante. El jardín en esta obra literaria implica, por una parte, el lugar o refugio de los amantes, y por otra, el cuerpo de la mujer. Leemos en 4,12–5,1 que el Jardín es el jardín del amor, donde el amante entra y donde goza de los frutos, al mismo tiempo que se le identifica con el amado (4,16; 5,1):
4,16: Despierta, viento del norte; acércate, viento del sur; soplen sobre mi jardín, que exhale sus perfumes. Entre mi amado en su jardín, y coma sus frutos exquisitos.
5,1:He entrado en mi jardín, hermana y novia mía, he recogido mi mirra y mi bálsamo, he comido mi néctar con mi miel, he bebido mi vino con mi leche. Compañeros, coman y beban, embriáguense de amores.
Marc Chagall
El Cantar de los Cantares, un bellísimo poema, es uno de los libros más conocidos de la Biblia y también de los más citados, sorprendentemente. Y digo sorprendentemente porque en el Cantar no aparece Dios ni una sola vez. Y sin embargo la literatura religiosa lo tiene por un libro muy rico, que históricamente ha aportado mucho a la reflexión espiritual.
Los primeros versos del Cantar son:
“¡Que me bese! / ¡Que me bese con los besos de su boca! / Más dulces que el vino son sus amores”.
Las metáforas, símiles y figuras retóricas del Cantar son inagotables e insuperables. Dos de los más bonitos que he encontrado, por otra parte bien conocidos, son estos:
“Tus pechos son como dos crías / mellizas de gacela / que pacen entre lirios”; y “tu ombligo es una ánfora redonda / donde no falta el vino aromático”.
Y nada más oportunamente sensible que escuchar una canción de amor.
Cuando sea viejo
no te apartaré de mí,
fríamente, amiga del alma,
ni tampoco me entristeceré
al recordar la apariencia
del descuidado y loco corazón
que el viento arrebató,
cuando sea viejo.
Cuando sea viejo
y la blanca brasa ardiente del fuego milagroso
al mundo parezca frío,
el deseo de mi alma que te supo entonces
cuando la vida toda es una lluvia,
la lluvia de los años; será esa hora
la que abra una flor para nosotros,
que nos abarque por entero, cuando seamos viejos.
Cuando sea viejo
si tú recuerdas
algún amor, conserva entonces
el fuego del hogar hasta el diciembre de la vida,
que la alegría de añejos y dulces cálices
sea la que te haga descubrir que:
«pocos milagros hay menos dulces
que el amor que te tengo
cuando soy viejo».
Ezra Pound (Hailey, EE UU, 1885-Venecia, Italia, 1972)
Amo la noche y su artificio
ausente la luz diurna
brillantes los faros
soliloquio de semáforos
que guiñan sus tres ojos
y parpadean en la inmensidad nocturna
negra como mar
Amo la noche y su artificio
la noche maquillada
la noche ebria de desconocidos
abrazados a los últimos árboles
como a viudas
suspendidas las certezas del día
suspendidas las rutinas de la vigilia
la noche feroz
de borrachos que pelean por un culo de botella
la noche de mujeres hombres
y de hombres mujeres
embriagados
en soñadora confusión original
confusión de óvulos y deseos
de espermatozoides y sueños imposibles
la noche feroz y sentimental
de emociones intensas y soledades íntimas
la noche argumental como una película antigua
la noche solitaria del gato huérfano
y sin abrigo
la noche que nos elevaba al paraíso
con los brazos en cruz
mientras te amaba
mientras me amabas
y la eternidad acariciaba nuestros cuerpos fundidos
pátina de belleza
derramada sobre la mejilla el libro
el espejo las voces
y la pequeña cicatriz de tu pie
invisible
para los amantes bruscos y desatentos
Amo la noche de los amores sacros
como el vino y el pan
como el cáliz y la hostia
La noche de los amores
que duran toda la vida
la vida de unas horas
la vida de un minuto
soñadores de artificios
que se destruyen
con la luz del día
cuando todo vuelve a la normalidad
es decir
al plástico y a facebook.
Ven. Ven. Así. Te beso. Te arranco. Te arrebato. Te compruebo en lo oscuro, ardiente oscuridad, abierta, negra, oculta derramada golondrina,
oh tan azul, de negra, palpitante. Oh así, así, ansiados, blandos labios undosos, piel de rosa o corales delicados, tan finos. Así, así, absorbidos, más y más, succionados. Así, por todo el tiempo. Muy de allá, de lo hondo, dulces ungüentos desprendidos, amados, bebidos con frenesí, amor hasta desesperados. Mi único, mi solo, solitario alimento, mi húmedo, lloviznado en mi boca, resbalado en mi ser. Amor. Mi amor. Ay, ay. Me dueles. Me lastimas. Ráspame, límame, jadéame tú a mí, comienza y recomienza, con dientes y garganta, muriendo, agonizando, nuevamente volviendo. falleciendo otra vez, así por siempre, para siempre, en lo oscuro, quemante oscuridad, uncida noche, amor, sin morir y muriendo, amor, amor, amor, eternamente.
"El mérito artístico, la esencia moral, la luz de la verdad no se pueden enseñar (cada uno se los debe crear dentro de sí). Son absolutos, es decir, están fuera del tiempo y, por lo tanto de la sociedad. Por eso son incomunicables. Las palabras sólo expresan su esquema".
"El amor tiene la virtud de desnudar, no a los amantes uno enfrente del otro,
sino a cada uno de los dos ante sí mismo".
Cesare Pavese, El oficio de vivir
Y a continuación, una canción que embelesó mis días de adolescencia
El cisne en la sombra parece de nieve;
su pico es de ámbar, del alba al trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve
las cándidas alas sonrosa de luz.
Y luego en las ondas del lago azulado,
después que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata bañado de sol.
Wolfgang Lettl
Pintor surrealista
Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras a Leda,
buscando su pico los labios en flor.
Suspira la bella desnuda y vencida,
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida
chispean turbados los ojos de Pan.
Los ojos de los que estamos continuamente al borde de la caída o del tropiezo, no saben despegarse de la tierra. De qué sirve una belleza material que no pueda tomarse entre las manos como una piedra y ser llevada siempre encima del cuerpo igual que esos objetos insignificantes que un niño acarrea consigo donde vaya, y que lo hunden en el terror o el desconcierto si se pierden.
No hay belleza para mí en las cosas que no pueden volverse talismán contra las fuerzas del desamparo o de la pena, y ninguna palabra podría hacer eso, sólo la presencia física de lo que fue elegido por un amor oscuro, cuyas leyes desconocemos, para preservar nuestra vida intacta entre todos los peligros y accidentes que la acechan, a pesar de que es ella, esa presencia amada, el peligro mayor, porque no puede protegernos de su pérdida.
Tres meses de este sitio, y hoy más que nunca pronuncio:
Hay un tiempo para todo.
Y ese tiempo es el tiempo que dure mi vida.
La calle, estrecha y húmeda
la ocupan estos trastos:
un sofá roto y una vieja lámpara,
la nevera oxidada y dos colchones
que alguien ha apoyado en la pared.
Es todo cuanto queda de un desahucio.
Son restos del futuro.
A menudo se ven por estas calles,
y sin embargo hoy piensa que, quizá,
son restos de sí mismo lo que ha visto.
Tanta luminosidad que se tiende, cuerpo, a tus orillas.
La única flor
Y terminar con la imaginación,
con los fantasmas de reemplazo,
la invención obscena,
esta fácil ternura del recuerdo a piacere,
para con otra facultad más entrañable
ponerte frente, alzarte como eres, obligarte
de luz y de verdad a ser de nuevo
la copa y el rumor de pájaros
sobre el tronco desnudo.
Julio Cortázar
Serge Lama, Je t´aime
Que je t'aime, mieux que ça, je t'aime Plus qu'un cri, c'est presqu'un blasphème C'est Dieu qui couche avec Satan Dans le lit de la nuit des temps Quand je t'aime, Je t'aime Je t'aime
Y no hay más que sentarse y esperar que suceda. Ponerle un bozal al corazón. Meterte en los ojos dos esponjas. Suturarte los poros. Quitarle los bafles al deseo. Dos tapones de cera en los oídos. Un somnífero al sexo y una amnesia. Tragarte los versitos. Atarte las caricias. La leche calentita y un peluche en el pecho. Que conozco la copla. Y no hay más que sentarse y esperar que suceda.
Quién nos cubrió de besos azules y promesas. Quién abrió nuestro cuerpo y nos sorbió la esencia. Quién reprochó constante nuestra muda presencia. Quien nos amó a lo loco nos dejará a lo bestia.
Belén Reyes
Patricia Kaas
La Vie en Rose
Des Nuits D'amour A Plus Finir Un Grand Bonheur Qui Prend Sa Place Les Ennuis, Des Chagrins S'effacent Heureux, Heureux A En Mourir